viernes, 27 de enero de 2012

Las prisas cotidianas

Ejercito mis dudas. ¿Nadie se ha fijado que cada día que pasa la gente camina por las calles con más prisa? ¿qué cada día que pasa las personas van pareciéndose más a las máquinas, que se alejan unas de otras? Quizá el “progreso” sea eso: transformación del sosiego en prisa, y pérdida de la propia humanidad.

Es curioso. Se dice continuamente que cada vez se tiene más tiempo libre para disfrutar; y cada día, en cambio, corremos más, hacemos las cosas más rápido para tener más tiempo para nosotros. Pero ¿tiempo para qué? ¿para ver la televisión? ¿para poder hacer horas extras para poder comprar otro automóvil al año de haber adquirido otro? ¿para seguir yendo a los sitios con prisa, para seguir “ahorrando” tiempo?

Sigo ejercitando mis dudas. En este mundo que nos está tocando vivir, basado en ese lema de la “competitividad”, “perder” el tiempo parece que es sinónimo de vagancia, insolidaridad o estupidez, cuando “perderse” es la mejor forma de encontrarse.

viernes, 20 de enero de 2012

Internet

Se dice algo así como que Internet es una forma más de relación, con sus características propias, como todas las demás actividades sociales. También afecta a los sentimientos, a la razón, al espíritu, y por eso mismo puede generar también problemas... como toda relación social.

Internet no es diferente a las demás actividades humanas. Tiene sus propias características, evidentemente, unas buenas y otras menos buenas o, incluso, malas o perniciosas. Pero ni es un pozo de despropósitos, ni el paso a la deshumanización, ni nada de todo eso que preconizan los alarmistas y los desconocedores de este mundillo. Es, simplemente, un medio más, no un fin en sí misma.

Internet es un producto más a disposición de quien quiera tomarlo. Con él también se producen los contactos entre personas, las implicaciones sociales y el intercambio de sentimientos y conocimientos.

viernes, 13 de enero de 2012

Reid, reid, malditos

La risa, el estornudo del alma alegre, es fundamental, imprescindible para sentirse vivo o viva. Dicen que reír mucho provoca arrugas en la frente y las comisuras de los labios, ¿y llorar o estar triste, no provoca arrugas en el alma? Quien no ríe nunca envejece mucho más rápido.

No hay nada más bello que la risa de los mayores (de los ancianos, de los viejos, de la “tercera edad”, como prefiráis llamarlos), ni más triste que el sollozo de los niños. Y es así. Sin risa la vida es mucho más pesada.

Que es difícil reír nadie lo va a negar, por eso hay que buscar cualquier excusa alegre para hacer estornudar al alma. Para llorar, desgraciadamente, siempre tendremos tiempo. La vida es eso, risas y lágrimas; las primeras hay que aprovecharlas cada vez que haya oportunidad. Las segundas vienen sin llamarlas.

jueves, 5 de enero de 2012

Tomar el mando

Embarcados en este barco que es el mundo en su totalidad, podría caerse en la tentación de seguir ese dicho ácrata tan conocido de “que se pare el mundo, que me quiero apear” o, por el contrario, evitar esa tentación y seguir embarcado en esta pequeña mota de polvo espacial e intentar hacer lo posible –y lo imposible- para cambiar el rumbo y evitar que la nave se estrelle contra las rocas.

¿Qué las cosas seguirán así por mucho que se intente lo contrario? Puede ser, pero también es verdad que si no se hace nada sí que es seguro que no cambiarán. Por eso hay que mantenerse firme, y nada de apearse de ningún barco; al contrario, hay que tomar el mando porque el capitán ha demostrado con creces su incompetencia.