viernes, 30 de agosto de 2013

Romper las normas

¿Las Normas? Las normas están para romperlas. ¿Las Leyes? Mentiras escritas para acallar conciencias. ¿Las tradiciones? Superstición hecha fiesta. ¿El lenguaje nos condiciona o somos nosotros los que limitamos su sentido?

Desde pequeños se nos condiciona, socializa, manipula. Se nos dice lo que es bueno y lo que no lo es; se nos ponen fronteras, límites, cortapisas. Asumimos como normas “naturales” lo que son imposiciones seculares, y pensamos que debe seguir siendo así porque siempre lo ha sido. Incapaces de derribar el podrido edificio nos limitamos a parchearlo, obviando las grietas que son muy visibles, las maderas carcomidas, o los techos que amenazan derrumbarse y aplastarnos. Seguimos habitándolo porque así lo hicieron nuestros predecesores y así lo deberán hacer nuestros descendientes.

¿Podremos alguna vez romper este círculo vicioso? He ahí la gran pregunta.

martes, 27 de agosto de 2013

El tiempo y la condición humana

El tiempo no sólo pasa, que ya es malo, sino que hace que veamos las cosas de distinta manera; no todas pero sí algunas. Aquellas personas que hace dos décadas nos parecían que eran las mejores del mundo, nos resultan ahora insulsas, ajenas a nosotros, distintas. El tiempo nos va transformando; a unos para mejor, a otros, desgraciadamente, para peor.

¿Quiénes somos realmente? ¿Aquellos de hace cinco, diez años, o los que hoy nos miramos y reflexionamos en el espejo? ¿Tal vez seamos lo que seremos dentro de otros muchos años? Tal vez somos un proyecto en continuo cambio, modificado continuamente por lo que nos rodea pero, en esencia, manteniendo una estructura básica que es la que sostiene todo el edificio.

Ser, estar, he ahí la eterna reflexión humana.

jueves, 22 de agosto de 2013

Golondrinas

Veo a las golondrinas volar sobre los cielos de la ciudad. En la lejanía las campanas de una vieja iglesia suenan marcando una tempranera hora. Se oye al viento besar las paredes de las casas, y las calles aún no han sido tomadas por los caballos de hierro. Es domingo.

Despierto del todo, miro el paisaje que me rodea, aspiro colores a través de los dedos de mis iris, y casi siento latir mi propio corazón.

Lo opuesto a la muerte no es la vida sino el sentimiento.



viernes, 9 de agosto de 2013

Ecce homo, o el triunfo de la estupidez

“Hen hun lujar de la mamcha de cullo nonvre no kihero hacordarme…”

Y así, el excelso ignorante, versionó la nueva edición del Quijote de Cervantes. Y fue ensalzado por los medios de comunicación, aplaudido por las masas de ignorantes, y encumbrado como jamás había imaginado, a pesar de tamaño ataque a la lengua del autor alcalino.

El infeliz autor, estúpido y soberbio hasta la extenuación, a pesar de reconocer su error, aseguró que volvería a retomar el Quijote, y versionaría el resto de la obra, de la misma manera y estilo que había aplicado en el primer capítulo

Y todo el país, cegado por la locura de la estulticia, aclamó al nuevo artista que, en realidad, no era otra cosa que el reflejo de toda una sociedad.

De pena. Valga la metáfora y, si hay dios, que nos coja confesados de restauradoras aficionadas, prensa sensacionalista, y pueblos que valoran más la incompetencia y la vulgaridad que la responsabilidad y el respeto al arte.

Así nos va.

viernes, 2 de agosto de 2013

Ser o no ser

¡Ser o no ser, he aquí el dilema! Romperse la espalda en luchas ideológicas que nunca parece que puedan triunfar, o refugiarse entre las acogedoras sombras dentro de la torre de cristal. ¿Hay término medio?

Miro la calavera, y el fantasma aparece en lo alto de las escaleras-mente, y me grita: ¡Necio, ¿acaso crees poder cambiar el mundo? No sé qué responderle y de nuevo miro al descarnado rostro sin ojos. El espectro ríe a carcajadas mientras el resto del mundo aguarda en silencio.

¡Nunca más! Grita la calavera-conciencia, y mi corazón palpita, angustiado, sin querer saber qué ha entendido, qué entiende. ¡Destino, dime qué he de hacer! La niebla ha sustituido al fantasma y cubre ahora, mortaja-olvido, las ruinas del Templo. Una solitaria y desgarrada bandera ondea breves instantes y luego cae, engullida por el olvido. ¡Nunca más!

Despierto. Giro la cabeza y observo el despertador-calavera-espectro. Son las seis y media de la madrugada: hora de levantarse. ¡Ser o no ser! Hoy, ser; mañana, no se sabe.