jueves, 26 de septiembre de 2013

Presentación libro "Los sueños muertos", de la Editorial Autores Premiados

El próximo día 30 de octubre se va a presentar mi nueva novela, "Los sueños muertos", que va a ser publicada por la Editorial Autores Premiados, y que fue finalista del I Certamen de Novela de Terror Ciudad de Utrera.

El acto se celebrará en Granada, en el salón de actos de la Corrala de Santiago, en calle Santiago número 5, a las 20,00 horas, y en la que hablaré de mi obra y estaré acompañado por representantes de la editorial Autores Premiados.

Lugar: Corrala de Santiago, Calle Santiago, 5, Granada
Hora: 20,00 horas.
Día: 30 de octubre, miércoles.

Estais invitados. Os espero.

Más información en:
FACEBOOK (compartid la noticia):

http://www.autorespremiados.com/author/fsegoviaramos/


martes, 24 de septiembre de 2013

El blanco y el negro

Blanco. No encuentro el hilo negro para tejer un dibujo sobre este blanco perenne que algunos días me mata. ¿Es el tiempo o mi propio cuerpo que no pide sino reposo continuo, acostumbrado a una época de calor y despropósito?

¡Ay! Me he pinchado con el dedal que son estas teclas insensibles que me miran con ojos secos. Consigo deshilachar el carrete poco a poco e ir tejiendo alguna idea que manche el albo fulgor que me asalta. ¿Dónde estoy? Tal vez ando todavía enfrascado en batallas de agua o escondido en pueriles burbujas de jabón.

Busco. El dedal se confunde con el carrete, y el hilo negro se va insertando lenta, pero inmisericordemente, en el tejido inasible que me encuentro casi todas las mañanas. Sensaciones, fulgores, vacíos y grifos que se intentan abrir de nuevo. Parezco hoy una esfinge, lo sé, e ignoro si habrá algún Edipo que descifre lo que quizá sea un acertijo sin solución.

El blanco ya no es tan blanco llegados a este punto. Suspiro.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Depredadores

Siguen aconteciendo las mismas desgracias de siempre; idénticos crímenes, eternos conflictos, miserias que se repiten sin que parezca que hay una posible solución. Pretender ser inmune a todo esto es imposible y, además, sería atentar contra la ética y la sensibilidad.

Seguimos siendo bestias ahítas de sangre, egoístas que no parecen entender que no somos eternos. Los poderosos, los que pueden cambiar las cosas, se limitan a mantener el estatus quo y proteger a los de siempre, de los que reciben sustanciosos premios, ya sea en poder o en dinero. La basura se sigue acumulando en cada esquina de este planeta al que nos hemos empeñado en destruir.

A la luz de la luna llena aúllan los muertos desconocidos; niños que no entienden por qué han de destruir el autobús donde viajan hasta el colegio; mujeres que pierden primero a sus esposos y, después, sus propios hogares arrasados por blindados y militares; indígenas cuyas aldeas son desmanteladas para que otra nueva carretera pueda surcar los antaño poblados bosques, hoy convertidos en eriales y canteras contaminantes.

Somos lo que somos: animales depredadores. Y el mayor problema es que, parece ser, que nos gusta serlo.

jueves, 12 de septiembre de 2013

1984

Muchas veces, viendo los noticiarios de la televisión, me quedo sorprendido en un primer momento, y molesto después.

Sucede que algunas noticias nos traen descubrimientos o conclusiones de comisiones científicas de expertos y técnicos de mucho renombre que tras largos y exhaustivos años de estudio llegan a conclusiones tajantes. Hasta aquí bien, pero luego viene la descripción del supuesto descubrimiento o conclusión, y resulta que: o bien uno es más listo que el hambre y sabía que eso era así (lo que sea que nos expliquen) desde hacía mucho tiempo por haberlo leído ya en algún sitio, o bien los científicos y expertos de marras no han hecho más que darle vueltas a las mismas cosas para mostrarlas de una forma más académica y oficial.

Este tipo de sucesos me traen recuerdos de, por ejemplo, la célebre novela de Orwell, 1984, en la que se repetían noticias al cabo del tiempo y se daban como novedades, siendo creídas una y otra vez por la mayoría de una población embrutecida.

No sé, tengo la extraña sensación de que nos toman el pelo o, al menos, lo intentan. Y nadie parece hacer nada al respecto.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Septiembre

Septiembre es un mes diferente, especial, al menos en el hemisferio norte, cuando coincide con la despedida del verano y la llegada de esa estación tan peculiar en su influencia en el espíritu como es el otoño. Es un mes de nostalgia, de melancolía quizá. También, dicen los expertos, de depresiones y traumas provocados por ese volver a la actividad normal del día a día.

Los colores cambian, eso es irrebatible. Se pasa del fuerte y abigarrado colorido estival a los opacos y ocres tonos que lo invaden todo. Las calles se llenan de hojas muertas y el aire tiene un olor peculiar, mezcla de humedad y recuerdos. Si la primavera, dicen, es la estación de los enamorados, el otoño debe ser la de los suicidas.

Septiembre es como un lunes largo, complicado y difícil. Sobre todo para los chavales, o aquellos que han perdido algo en la vida.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El tiempo impasible

Eso que dicen de que el tiempo pasa no es cierto. El tiempo no pasa: siempre está ahí, impasible, innegociable. Somos nosotros los que pasamos por él, fugaces, crédulos, orgullosos, incautos. El tiempo es frío y no conoce de sentimientos. Está ahí, simplemente.

El tiempo es el espacio, nosotros, los vehículos y los viajeros. Da igual la dirección que tomemos, la velocidad que imprimamos: no podemos transformar el espacio por el que nos movemos. Eso sí, siempre vamos hacia delante porque no existe la marcha atrás en este tren que tomamos nada más nacer.

La vida, el tiempo, la memoria traidora, la vida toda y cada parte de ella. Tan breve y tan mediatizada por apetencias intrascendentes.