sábado, 30 de noviembre de 2013

Recuerdos

Recuerdo aquellos años en los que jugaba al fútbol con los amigos en las calles del barrio: eran casi todas nuestras. Hoy eso ya no lo pueden hacer los chicos porque los coches las han conquistado por completo. Igual pasa con los antiguos solares: terrenos sin edificar y sin vallar que se convertían, por derecho de pernada infantil, en zonas libres de adultos y minadas por los hoyos hechos por los críos para jugar a las canicas.

De vez en cuando algún vehículo taladraba el silencio, roto sólo por los pájaros o las campanas de las iglesias circundantes. Si uno permanecía callado escuchaba perfectamente el sonido del viento en las esquinas, el piar de los gorriones, el grito de la madre llamando a un compañero de juegos. No olía a gasolina quemada.

¡Bola, pie, bonito y hoyo! Las canicas rodaban, las peonzas se abrazaban en combates inocentes. ¡Te cambio la estampa de Izcoa por la de Vicente! Todo era calle, todo era juego compartido.

Hoy no queda sino una leve sombra que va desapareciendo, como la vega que todavía puedo contemplar desde mi ventana algunos días de cielos limpios de polución.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Octubre

Octubre. Mi corazón está lleno de abriles y octubres. Abriles republicanos, octubres revolucionarios. Octubre ¿cuánto hace que te olvidaron? ¿Dónde están las banderas que traían nuevos amaneceres? Cada año Octubre viene más frío. Cada año Octubre es más hielo y más olvido. Siguen las cadenas, pero ya las arrastramos como fantasmas condenados a vagar con ellas por los siglos de los siglos. “Amén”, dice el Pope. Las banderas están guardadas en viejos baúles de cerraduras oxidadas. En el alféizar se posa un cuervo que grita “Nunca más”, y una risa reverbera entre las paredes de la fábrica, de toda fábrica, de cualquier fábrica. Octubre tiene su corazón parado. ¡Aire, aire! ¿Dónde están tus ideas? El viento sopla al oído una canción vieja y gastada, cantada en susurros. Octubre no tiene ya quien le acune y sí muchos enterradores, animales depredadores que lo quieren transfigurar en canción fúnebre.

Octubre es ahora un mes frío. Las escalinatas de la ciudad tres veces nombrada ya se olvidaron de los muertos que gritaban “¡Pan, pan, pan!”. Nicolás sonríe en su tumba y las campanas del Kremlin tocan sinfonías imperiales de la mano de Rasputín. Octubre es ahora diez días perdidos en el calendario de la Historia que no se recuerda y de la que nadie aprende o quiere aprender.

¡Octubre, Octubre! ¿Dónde va el espíritu humano?

martes, 19 de noviembre de 2013

Recuerdos de infancia

Bollos de azúcar los domingos de Lanjarón. ¡Abuela, abuela, quiero uno! ¡Tortas con cabello de ángel!, gritan abajo, en la calle. El crío se levanta arrastrando sus legañas por las habitaciones, se acerca a una ventana a la que apenas puede asomarse, tan pequeño es entonces: siente a su abuela bajar las escaleras, e intuye la compra del dulce.

Domingos estivales. El sol golpea suave pero constante. Bajo el melocotonero que cortaron hace poco tiempo, el chaval se come el bollito, y se entretiene mirando como las hormigas se llevan las migajas. No hacen falta juguetes caros e inexistentes. Está el jardín, el campo, el monte. Quiero recordar eternas risas y ninguna preocupación.

Hay dos vidas: la infancia y la realidad que nos inventamos para sobrevivir día a día.

viernes, 15 de noviembre de 2013

El derecho a decidir

No se entiende muy bien por qué el miedo o el rechazo total -como si se tratase de espantar a un ente endemoniado- que experimentan algunos políticos hispanos al escuchar la palabra “autodeterminación”. También habría que preguntarse por qué ese empeño en negar el derecho inalienable de los pueblos a decidir su futuro y elegir a quienes han de dirigirlos si tanto se defiende la libertad y la democracia.

Los pueblos no son entes abstractos, aunque sí lo sean las fronteras, y como realidades vivas son capaces de pensar por sí mismos, decidir futuros, olvidar pasados o condenar presentes. Negar la posibilidad de crear desde la libertad y la independencia es antidemocrático, por mucho que quieran decir lo contrario los “amigos” de viejas palabras reaccionarias, aunque a veces se vistan de progresistas.

Otra cosa diferente es que se defienda el internacionalismo, y que se piense que da igual que haya o no independencia o autodeterminación si los que gobiernan son las mismas burguesías elitistas, aunque tengan otro nombre y se llamen nacionales de otro país. Pero esa es otra historia.

martes, 12 de noviembre de 2013

La izquierda

Se dice muchas veces que una persona rica, con posesiones, no puede ser de izquierdas, porque sería discordante. No es así, al contrario: demuestra poseer una capacidad de raciocinio y sentimiento digna de envidia. Siempre, claro está, que ese progresismo sea auténtico y no una mera fachada para quedar bien o dar una grata imagen. Marx y Engels, por ejemplo, pertenecían a la burguesía, y no por ello son menos dignos de admiración por su obra creadora y su defensa de los trabajadores y trabajadoras.

Lo que sí es una aberración es que alguien sumido en la pobreza, o un trabajador asalariado y con sueldo miserable se confiese conservador o admire a las derechas. Inconcebible que alguien defienda su propia situación en la sociedad, a no ser, claro, que lo que aspire sea a darle la vuelta a la tortilla y formar parte de esa élite opresora y que se enriquece a costa de una inmensa mayoría.

Desgraciadamente, en las sociedades modernas actuales, embrutecidas por el consumo, la televisión y el seguidismo sin reflexión, la ideología propia se ve condicionado por la influencia del pensamiento dirigente. Todo está bien como está, y esta máxima queda grabada a sangre y fuego en la mente apenas pensante de la ciudadanía. Sólo golpes fuertes y adversos pueden hacer que alguien se despierte y comience a mover unas aguas que ya están oliendo a podrido. ¿Será el momento ahora, o dejaremos la ocasión para más tarde, quizá nunca?

viernes, 8 de noviembre de 2013

Esa noche eterna impasible

A veces tengo sueños terribles, y el vacío de la vida se me aparece de golpe, como un hachazo asesino en mitad de una noche de niebla espesa. Las montañas de posesiones se desmoronan y convierten en polvo, y las ilusiones se deshacen en vanos propósitos cuyo final es el olvido eterno. La noche es más terrible cuando faltan las estrellas.

Sueños. La mente oculta bajo una capa de invenciones lo inevitable. El tiempo nos deja recorrer sus caminos y nosotros, pobres incrédulos, vagabundos de ideales, arrastramos nuestros bártulos y miserias, triunfos y amores, procurando no tropezar con ninguna piedra, o intentando leer bien los carteles y señales para no perdernos, aunque no sabemos bien dónde vamos.

La Noche Eterna. Amiga. Amante. Cama y féretro, esperma y polvo. Somos lo que somos, ni más ni menos. Recorro un tupido velo mental sobre lo inescrutable, y busco otro sueño más reconfortante.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Aminora el paso

Aminora el paso, mira el paisaje. No dejes que el horizonte te hipnotice y la tierra que pisas te sea ajena. ¿Me escuchas? Ensimismada en futuros hipotéticos, crees que eres infinitud y eternidad, mas sólo puedes compararte con una mota de polvo, una gota de lluvia, un suspiro en medio de un huracán. Desciende.

Estás aquí de alquiler: todo lo que tienes está arrendado por tiempo limitado. Hay una hora en la que el horizonte se apagará y sólo verás la oscuridad que sí será infinita y eterna. Aprovecha ahora, ausente, y recréate en el paisaje que vas recorriendo, porque, tal vez, nunca más tengas la oportunidad de respirar su aire o pisar su tierra.

Desciende a los infiernos. Vive fuera de paraísos hipotéticos. Adórate a ti mismo como si fueses dios, y ódiate como a tu peor enemigo cuando dejes de serlo. Asciende entonces. El futuro no existe, debes saberlo, como tampoco existe el presente. Sólo pasado, sólo momento vivido.