viernes, 27 de diciembre de 2013

Recordando para no olvidar

Un año más que se está terminando, ¡y parece que fue ayer cuando celebrábamos éste que ya se nos va! Un año más y llega la hora de reflexionar sobre todo lo que nos ha traído, y lo que se ha llevado, el 2013.

Tal vez no nos han llegado todas las cosas que hubiésemos deseado; aquellas por las que brindamos, esperanzados pero escépticos en el fondo, durante las campanadas finales del año anterior. Lo mismo, cosas de la vida, hemos recibido otras alegrías que, por inesperadas, no lo son menos y pueden llenar mucho más. Sea lo que sea, seguro que sí tenemos alguna cosa buena más que añadir a nuestro particular zurrón.

También es cierto que este año que se marcha se habrá llevado definitivamente otras cosas y, sobre todo, personas a las que jamás volveremos a ver. La vida es dura porque vamos perdiendo lo que amamos, aunque nunca se irán definitivamente mientras los recordemos.

Por esas personas que nos dieron tanto, que nos llenaron, que conformaron parte de lo que somos ahora, merece la pena brindar este fin de año porque, como decía Gerald Brenan, el autor de “Al Sur de Granada” o “El laberinto español”, la muerte verdadera es el olvido.

Recordemos, no con nostalgia, sino con amor y una sonrisa de agradecimiento en el rostro, a aquellos y aquellas que aún siguen siendo mucho para nosotros. Hoy, sobre todo, a mi querida Pilar.

jueves, 19 de diciembre de 2013

El espacio y el tiempo

El espacio mengua. El tiempo lo devora sin remordimientos, sin pausa, como un dios Cronos hambriento de volúmenes y superficies. Crecemos y vamos ocupando esas cuatro dimensiones que, dicen, componen nuestro espacio vital. Conforme nos adentramos en el tiempo nuestros espacios se van comprimiendo, tanto en la realidad como en la memoria, o en la desmemoria. Los recuerdos acrecientan los pasados, pero el presente se encarga de empequeñecerlos y colocarlos encima de una repisa casi etérea y a punto de caer en el olvido. Somos espacio, fundamentalmente, y no existimos más allá del lugar donde pisamos o los recuerdos que somos aún capaces de aprehender y ubicar correctamente.

La vida es una lucha continua, cíclica, entre el tiempo y el espacio: entre el tiempo que hemos vivido (nunca hay tiempo por vivir porque no existe) y el espacio que ocupamos en el instante preciso, que siempre es pasado o futuro, nunca presente. Somos el eterno retorno hecho forma corpórea, porque siempre, queramos o no, nuestros pensamientos están repletos de las vivencias disfrutadas o soportadas. Nos hacemos viejos porque perdemos demasiados recuerdos, o por todo lo contrario: por acumularlos en demasía y no saber aprehenderlos en el momento adecuado.

Lo paradójico es que cuanto más rápido queremos vivir, es decir, queremos ocupar espacios y retener tiempos, más deprisa transcurren ambos, como si el destino, guiado por las sabias pero inmisericordes parcas, compensara la intensidad con lo breve, la dulce sensación del resplandor de la velocidad con las sombras espesas de lo recorrido. El final, previsible, es una oscuridad total donde se confunden, en un mortal y eterno abrazo, el tiempo inexistente y el espacio vacío.

Como digo mucho, o creo que mi memoria retiene, somos lo que somos.

domingo, 15 de diciembre de 2013

"Los sueños muertos", para Navidad

Modestia aparte, os recomiendo un buen regalo para Navidad: lectura de terror, con mi novela "Los sueños muertos", de Editorial Autores Premiados.

El libro lo podéis encontrar en muchas librerías de todo el país. El listado está en el siguiente enlace:

En Granada:
-Librerías Babel, Gran Capitán y San Juan de Dios.
-Librería Picasso, en calle Obispo Hurtado.
-Urbano Los Vergeles, en Camino las peñuelas, 2.
-Librería Ideas, en la plaza del Realejo.
-Librería Alfajaurín, en la calle Santiago-
-Librería Flash, en San Antón, 50.

Y también en internet; en Amazon, el Corte Inglés, librerías varias, etc.

Y si no tienen ejemplares, solo es cuestión de solicitarlos, facilitando el título, autor y editorial, el ISBN del libro es 978-84-941192-6-2.

Gracias a todos y todas.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Carpe Diem

Carpe Diem, decía Horacio en sus odas. Aprovecha el momento. La vida es un intervalo muy corto entre dos enormes y oscuros vacíos. Un puñado de arena que se va escurriendo entre nuestros dedos por mucho que apretemos los puños.

Mira al horizonte, respira hondo. Siente el aire vibrar en tus oídos. Nos preocupamos de absurdos, de nimiedades, y olvidamos que las cosas importantes nO se pueden comprar ni hay forma alguna de aprehenderlas para siempre como si fuesen objetos de coleccionistas. No vivimos el instante, y es esa nuestra perdición.

Acaríciala, ¡está ahí! Ahora. Mañana, quizá, una extraña sombra puede habérsela llevada para siempre, y entonces de nada valdrán lágrimas y lamentos, pesares y gritos contra el viento. ¡Bésala! Hay sobre nuestra piel muchas más cosas importantes que todas las que se puedan adquirir a lo largo de nuestra breve existencia.

Sí, es cierto que nuestras vidas son los ríos que irán a dar a la mar, pero ¡qué bellos serán si consiguen hacer que las orillas por donde transcurren se llenen de vida y de alegría! Somos poco, también es verdad, pero menos es la nada y mirad cuánto dura y cómo se extiende.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Nostalgia de otoño

No se puede negar que estamos en otoño; árboles que se van quedando desnudos, días sin sol y cargados de lluvia, sol breve, noches frías y oscuras. Es otoño y hay algo en el aire que sabe a melancolía.

Un lunes en otoño es mucho más cruel para con la madrugada. El reloj, en su toque casi diario de diana, parece reírse desde la mesita de noche, esbozando esa media sonrisa que tanto detestamos. Las sábanas se arrastran más lentamente que de costumbre para recostarse junto a la manta a los pies de la cama féretro.

Nos desperezamos. Arrastramos los pies aún descalzos sintiendo el frío en las plantas. Una legaña despistada cubre, momentáneamente, nuestros ojos. Bostezo. El otoño es un conjunto continuo de bostezos de la naturaleza. ¿Qué buscamos ahora? ¡Ah, ya, un café cargado que despeje nostalgias y deslices mentales!

Es otoño. Está lloviendo.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Ocio y Lucidez

Decía Hobswan, en un libro titulado “Industria e Imperio” que el fútbol nació en Inglaterra como necesidad de dar un entretenimiento para el lupem proletario, la nueva clase social nacida de la revolución industrial. De esta forma la aristocracia, la burguesía en alza, tenían sus deportes, elitistas, como el rugby (practicado en las universidades), la equitación, el polo o la caza, y la clase trabajadora tendría el suyo propio, el fútbol. Resumiendo: pan y circo. El pan, por supuesto, era una cerveza más barata (era considerada la bebida del pobre) con la que los proletarios tuvieran su “distracción” tras salir de jornadas laborales agotadoras.

Hoy en día, el fútbol, siguiendo la línea de pensamiento, sigue siendo una batalla floral que se ha convertido, gracias a una hábil manipulación y un adecuado uso, en un opiáceo que duerme al personal, sustituyendo a la cerveza o a la reclamación del pensamiento lúcido.