miércoles, 3 de febrero de 2016

El disparate patrio



            Lo ha dicho muy claro el académico de la Lengua José María Merino: "Parece que hay muchos españoles que consideran que la lengua más apropiada para representarnos en el exterior es el inglés. A mí, personalmente, me parece un disparate".

            Y tiene motivos más que suficientes para decir lo que ha dicho, porque que a este país lo represente en un festival de la canción (por muy decadente que sea), una cantante con un tema totalmente en inglés, dice bien poco de nuestros dirigentes, en esta ocasión, televisivos.
           
            El castellano, el español, como se conoce fuera de nuestras fronteras, lo hablan más de 500 millones de personas, más las que lo estudian o hablan con fluidez a parte de su lengua materna. Un desprecio a esas personas, a esa entidad cultural, a ese acervo histórico. ¡Loa al inglés omnipotente y lengua del imperio!

            Entre la estupidez de la derecha hispana, siempre arrodillada ante lo que venga de EE.UU. e Inglaterra (diga lo que diga con la boca pequeña), y la estupidez de la falsa izquierda patria, que parece renegar de las esencias culturales –las auténticas, no las impuestas por ningún régimen ni partido político- así nos va. A pesar de nuestro pasado, de nuestros artistas y literatos, de nuestra historia, nos bajamos los pantalones para intentar ganar un miserable festival de cancioncillas baratas, donde un puñado de adolescentes mediocres encandilan a una audiencia no menos mediocre.

            Vamos. La estupidez llevada a los altares. Y lo malo es que va de la mano de nuestros máximos responsables en un ente tan importante como Televisión Española, aunque lleve algún tiempo decayendo en su nivel, tanto informativo como general.

            Por supuesto se han defendido los autores de tamaño desaguisado. La cantante/adolescente de turno, se ha negado a incorporar algunas frases en español en la canción (vaya usted a saber si porque lo mismo no sabe leerlo correctamente). En cuanto a la señora Toñi Prieto (se le suponen méritos suficientes para ostentar el cargo, aunque en este país eso ya es mucho suponer), lo justifica porque la canción se ha votado mayoritariamente.
           
          ¡Apañados estamos!. A cantar en inglés, a imponer el inglés como lengua obligatoria en todas las escuelas de España (al contrario que las lenguas autóctonas, que siguen estando perseguidas por colectivos de retrógrados que se enfurecen por escuchar cantar en catalán y, en cambio, gritan entusiasmados al ritmo de las canciones de Justin Bieber y demás descerebrados). En inglés, que el castellano como que es más difícil de aprender y de leer y, de todas formas, para lo que hay que decir, mejor en un idioma que nadie entienda. Puestos, ¿por qué no el chino mandarín?

            Por último, TVE, ese ente cada vez más alejado de su verdadera función educativa, alega que no presionó a nadie para presentar canciones en un idioma determinado. Entonces ¿por qué no establece en algún lugar que para participar en Eurovisión las canciones han de ser cantadas en español? No sería difícil, y evitaríamos tamaño despropósito.

            Ah, y el próximo Cervantes, si la cosa sigue así, tal vez se conceda a un escritor de la lengua de Shakespeare. Sería muy molón y moderno.

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